Reglas del Blackjack

Reglas del Blackjack

Cuando se juega en un casino, el crupier se sitúa frente a hasta siete jugadores sentados al otro lado de una mesa semicircular. Cada jugador juega su mano de forma independiente contra el crupier. Al principio de cada ronda, el jugador realiza una apuesta en un casillero marcado en el tapete y recibe una mano inicial de dos cartas. El juego consiste en superar el valor total de las cartas del crupier, pero sin pasarse de 21. (las cartas del 2 al 9 tienen su valor numérico; el 10, la J (jack), la Q (dama) y la K (rey) valen 10; el As puede valer 1 o 11 según sea más favorable para el jugador). El jugador juega primero pudiendo tomar cartas adicionales si lo desea.

Si se pasa de 21, pierde el juego. Después el crupier juega su mano. Si el crupier se pasa, pierde contra todos los jugadores. Si ninguno se pasa, gana la mayor mano. En caso de empate, nadie gana y se devuelve la apuesta (algunos casinos establecen que, en caso de empate, pierde el jugador). Así pues, es posible que en una misma ronda el crupier pierda contra unos jugadores y gane contra otros.

Hay tres maneras de repartir las cartas: sujetándolas con la mano (si se juega con una o dos barajas), extrayéndolas de una caja llamada “zapato” (en el caso de jugar con entre cuatro y ocho barajas) o, por último, de una máquina mezcladora cartas. Cuando se reparten a mano, las dos cartas iniciales permanecen ocultas excepto las del crupier, que tiene una oculta y una vista. (en el blackjack europeo, la carta oculta no suele repartirse hasta que todos los jugadores han jugado sus manos).

Cuando se reparte del zapato, todas las cartas de los jugadores son vistas, con algunas pequeñas excepciones. No obstante, al jugador no debería importarle el hecho de que las cartas se repartan ocultas o vistas, ya que el crupier debe jugar de acuerdo a unas reglas muy concretas: si tiene menos de 17 puntos, debe tomar una carta; si tiene 17 o más, debe plantarse a menos que sea un “suave 17”, es decir, una mano que incluye un As valorado como 1 (por ejemplo, una mano formada por As+6 o As+2+4). Con un suave 17, el crupier sigue las reglas del casino impresas en la mesa de blackjack, tanto si pide como si se planta.

La mayor mano posible es un “blackjack” o un “natural,” que significa que las dos cartas iniciales suman 21 (un As + una carta valorada en 10 puntos). Si un jugador saca un blackjack, gana automáticamente a menos que el crupier también tenga blackjack, en cuyo caso hay empate. Cuando la carta vista del crupier es un As, el jugador puede hacer una apuesta aparte llamada “seguro,” y así prevenirse del riesgo de que el crupier saque un blackjack (por ejemplo, si el valor de una de sus cartas privadas es 10). Pero por norma general, se desaconseja asegurar. Si el crupier tiene blackjack la apuesta del seguro se paga a razón de 2:1. Siempre que el crupier tenga un blackjack, ganará contra todos los jugadores a menos que otros también lo tengan (en cuyo caso hay empate).

Apuestas y Acciones

la cantidad a apostar en el blackjack puede variar según la mesa y el casino. Hay que colocar esa cantidad de forma visible sobre la mesa para que los jugadores sepan cuánto dinero hay en juego cuando se sienten a la mesa.

La mayoría de apuestas se pagan a razón de 1:1, lo que significa que el jugador gana la misma cantidad que ha apostado. Si un jugador saca blackjack, el pago es de 3:2, es decir, el casino paga €3 por cada €2 apostados inicialmente. (Hay muchos juegos de una sola baraja en los que se paga solo a razón de 6:5 por un blackjack).

Una vez se hayan realizado las apuestas iniciales, el crupier repartirá todas las cartas de la baraja o barajas que tenga.

Cuando ha recibido sus cartas, el jugador puede realizar una de las siguientes acciones:

Pedir: significa tomar otra carta y normalmente se comunica al crupier mediante golpecitos en la mesa con el dedo.

Plantarse: significa que no tomará más cartas y se comunica al crupier con un movimiento horizontal de la mano sobre las cartas.

Doblar: significa aumentar la apuesta y tomar una carta más. La cantidad estándar a apostar suele ser el doble de la apuesta inicial, y se comunica al crupier colocando fichas adicionales junto a la apuesta inicial y haciendo una señal con el dedo.

Separar: significa que el jugador doblará la apuesta y hará que cada carta sea la primera carta de una nueva mano. Ambas cartas tienen que tener el mismo valor numérico para poder realizar esta acción, que se comunica al crupier colocando fichas adicionales junto a la apuesta inicial y haciendo una señal con el dedo.

Rendirse: significa abandonar el juego entregando la mano. Esta acción se penaliza con la mitad de la cantidad apostada. No es una acción habitual, y hay muchos casinos que no la permiten.

Es interesante señalar que la mayoría de casinos exigen el uso de esas señales gestuales para evitar confusiones entre lo que el jugador desea y lo que el crupier interpreta. Cuando todos los jugadores han realizado una de estas acciones descritas, el crupier da la vuelta a las cartas y se reparten los beneficios.